COACHING NUTRICIONAL

COACHING NUTRICIONAL



Cuando se empieza un nuevo año automáticamente sentimos la necesidad de hacer un propósito y lo más recurrente es marcarnos la meta de perder peso.
Para ello recurrimos en dietas milagro en algunos casos y en otros nos ponemos en manos de profesionales. En ambos casos solemos obsesionarnos en perder kilos sin mirar más allá. Con este post me gustaría que te brindes la oportunidad de cambiar la perspectiva y analizar que parte es la que está fallando si se debe a una circunstancia física o emocional. Y es en este plano emocional donde nos centraremos.
El primer paso es querer a adelgazar realmente por uno mismo y prepararte emocionalmente para ello y digo esto puesto que un porcentaje elevado de personas no suelen analizar que para llevar a cabo una dieta será necesario cambiar o modificar no solo la alimentación, forma de cocinar los alimentos sino que también algunos hábitos diarios como hacer ejercicio.
El segundo paso para adelgazar es ser conscientes que en la primera fase de la dieta la expectativa es elevada y el autocontrol y exigencia también viene de la mano con el pensamiento (esta vez va enserio). Esto se va ir debilitando por el hecho de seguir de manera continuada un cambio permanente en nuestro día a día y esto hace que se produzcan situaciones de estrés por el esfuerzo emocional que supone, traduciéndolo en apatía y perdida de motivación. Cuando la falta de motivación aparece se traduce en pensamientos negativos, excusas y auto sabotaje que nos vuelve a llevar al abandono y nos hace sentir mal con nosotros mismos. Sabiendo esto de antemano y siendo consciente que en el camino para llegar al objetivo habrá una serie de altibajos, nos ayudara a no rendirnos a la primera.
El tercer paso importante es saber que la comida a veces satisface nuestros sentimientos o sensaciones por eso es importante prestar atención a ¿cuándo comes? Y ¿porque comes?
Un estudio por la universidad de Texas demostró que existe diferencia entre el hambre físico y el hambre emocional. El hambre físico lo reconocemos porque lo sientes paulatinamente y puede esperar o ser adaptado a tu ritmo de vida. Eligiendo entre distintas opciones de alimentos. Cuando tienes hambre genuino lo más probable es que dejes de comer cuando estas lleno/a.
Sin embargo el hambre emocional llega repentinamente y sientes apetito por una comida específica para que te satisfaga descartando cualquier alimento que no sea el deseado. Aunque posiblemente tú estomago este lleno no por ello dejas de comer sino que comerás más y te llevará al sentimiento de culpa.
Por todo ello, necesitamos aprender a comer y seguir unas pautas para lograr conseguir tu objetivo con éxito.
RECORDEMOS:
Márcate un peso y un tiempo límite, esto te ayudara a no distraerte en el camino. Preparar el entorno del que te rodeas (pide a tu familia y amigos el apoyo que necesitas) Realiza un calendario con tus nuevos hábitos (alimentación y tabla de ejercicios), colócalo en un sitio visible, eso te ayudara a no improvisar. Saber que ha sido una decisión tuya para poder prepararte emocionalmente para afrontar los posibles obstáculos que encuentres.
Coméntame tus dudas e inquietudes. Estaré encantada de contestarte.

Comentarios

Entradas populares de este blog

COACHING DE PAREJA

Nos dicen que el estrés es malo